domingo, 22 de junio de 2025

SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . (https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-2025.html). He cerrado los ojos, y me he mecido en el Mediterráneo. La lectura me ha llevado a un momento de felicidad sublime. La genialidad del autor es el punto en el cosmos que todos queremos alcanzar.

Diría que el autor conoce muy bien a este chaval que describe con tanta belleza. Me pregunto con frecuencia si todavía conservo aquellos sueños que tenía cuando vivía la noche de San Juan rodeado de amigos, escuchando la orquesta en el barrio que me vió crecer, en aquél Hospitalet de los 80. Pasados los años y con el cuerpo en fase de decrepitud, creo que conseguí que muchos de los sueños que tenía con mis 17 años, no todos, se hicieran realidad. Cierto es que la vida y algunos mal nacidos van modelando tu actitud ante la realidad y que ese chaval que quiere comerse el mundo, acabe pensando que descubrir tus cartas solamente sirve para que haya patanes envidiosos que se te lancen a degüello, abusando de su posisición de poder. Hoy, mi único anhelo consiste en resistir rodeado de los míos y poner la cara para que ellos puedan seguir su camino y cumplir sus sueños.











jueves, 19 de junio de 2025

LA HORA DEL PLANETA

Cuando Gaelia era niña no existía la Hora del Planeta. Me habló hace tiempo de que en su clase de EGB, su profesor D. Germán les hablaba de que el ser humano podía influir en el clima. A mediados de los setenta, ya había corrientes de opinión que entendían que la actividad humana podía poner en peligro la vida en el planeta. Hoy se sabe que aquello que vislumbraban unos cuantos, era cierto. La Hora del Planeta es una llamada a las conciencias para que, en la medida de nuestras posibilidades, cuidemos nuestro entorno y reduzcamos nuestra huella de carbono en el pasar por este valle de lágrimas. En aquellas ciudades y pueblos de SEAT 127 no había tiempo para pensar en el cambio climático. Todas las energías iban destinadas a llegar a fin de mes, a pagar las letras de los muebles o a ahorrar para tan soñada televisión en color. Los pobres no pueden enfrascarse en cosas como el clima, ni nada que se le parezca. Usan el transporte público porque no tienen otra alternativa, porque llegar a la gran ciudad en tiempos de pandemia es como una procesión de Semana Santa, con sus pasos, sus costaleros, sus plañideras y su incienso salido de las alcantarillas.. Estamos en una época en donde llevamos un año celebrando la Pascua. Estamos en plena penitencia por los desmanes que algunos cometieron y que todos pagamos. Lo único que cambiará en esta semana que entra, es que comeremos las torrijas tal como las hacía la abuela Carmen o el arroz con leche del Viernes Santo,  tan del Sur. Es como Gaelia recuerda su Semana Santa de suburbio, con saetas en la radio, procesiones en blanco y negro, rodeada de bloques de viviendas, de calles con torres de alta tensión y un plato de arroz con leche.

Dicen los expertos que, para cuidar el planeta, podemos hacer algunas cosas aparentemente insignificantes. Desde reducir el uso de la secadora, a usar una botella térmica para trasportar el agua, en vez de comprarla embotellada. Yo añadiría a estos consejos, comprar menos en los supermercados y más en las tiendas tradicionales y en plazas de abastos, para evitar llevar a casa productos insanos llenos de cartones y plásticos. Comentan algunos prestigiosos nutricionistas que comer comida, en vez de productos, nos ayuda a estar más sanos y, digo yo, reduce nuestra huella de carbono en el planeta al consumir alimentos de producción local. La bicicleta que tanta aceptación tiene en las grandes ciudades, fue considerada en su momento como un elemento de transporte para pobres. El primer recuerdo que tengo de Sevilla es el de una ciudad tomada por un aluvión de bicicletas. Apenas tenía 6 años y aquello se me quedó grabado porque cuando contaba a mis amigos que en Sevilla había muchas bicicletas, algunos me decían que eso era propio de lugares pobres, que lo mejor eran las ciudades llenas de coches y motos. Si no me falla la memoria, aquello ocurrió en el año 73 y hoy, la bicicleta, se ha convertido en un elemento de uso en lugares desarrollados y que los combustibles fósiles lo emplean sin control en países en vías de desarrollo.

Espero que La Hora del Planeta sea la antesala de la última Semana Santa sin Semana Santa y que la tradición cultural esté siempre unida a la conciencia por cuidar lo que más queremos. Disfruten de las pequeñas cosas que nos regala la vida porque por lo demás, todo saldrá bien.



© Juan Zamora Bermudo




 Foto: Pixabay


 

 

 


EN LA FASE DE SALIDA

Nos pilló con el paso cambiado. Quién sabe si a consecuencia de la información o tal vez por la falta de ella, de lo que pasaba en la ciudad de Wuham. En Europa no estamos acostumbrados a que una plaga de langostas o una epidemia mortífera que corre de bar en bar o de mercadillo en mercadillo, se quede en nuestro país. Los primeros datos de que esto era grave, los proporcionó el Dr. Pedro Cavadas, padre de dos niñas de origen chino. Él supo ver de inmediato que si China construía hospitales donde antes había descampados y lo hacía en un tiempo record, el tema no era baladí. Aquí no nos creíamos demasiado, yo el primero, que esto iba a suponer el confinamiento de la sociedad en sus casas, el parón económico, la cantidad de infectados que tenemos y los fallecidos por el COVID-19.


No voy a entrar en si gestión que ha hecho el Gobierno Central y los distintos Gobiernos Autonómicos, es la más adecuada a cada momento que hemos atravesado. Supongo que habrá opiniones de todo tipo, según lo hayamos pasado. Habrá tiempo para que los ciudadanos sepamos pedir cuentas y los políticos rendirlas, cuando haya finalizado el Estado de Alarma y la situación se haya normalizado mínimamente. Yo no me atrevo a juzgar la gigantesca labor que todos los responsables políticos y sanitarios están llevando a cabo. Es una situación insólita para nuestro país que requiere mucha inteligencia y poca pasión, porque la pasión, en estos casos, suele ser la antesala del desastre. Lo único que podemos hacer los ciudadanos responsables, es seguir disciplinadamente las recomendaciones de las autoridades sanitarias, sin cuestionar un ápice las mismas. Ellos cuentan con ingente información, son personas preparadas y toman las decisiones más oportunas en cada momento. Tenemos derechos a conocer los motivos por los que se toman dichas decisiones, pero creo que es importante que las sigamos, aunque no nos gusten. Los resultados que se están cosechando son más que esperanzadores, con lo que debo pensar que sus decisiones y nuestra conducta son las correctas. No me olvido de quienes parecen vivir en una realidad paralela y hacen de su capa un sayo. Parece que la pandemia no va con ellos y por conductas inapropiadas, todos nos podemos ver abocados a una vuelta al confinamiento.


Desde aquí quiero rendir un humilde homenaje a todos aquellos que han sufrido la pérdida de algún familiar, a todos los que siguen todavía luchando contra el virus y a todos los que con su trabajo hacen posible que nuestra sociedad siga funcionando. Ojalá que estas semanas tan angustiosas, nos sirvan para que nuestra sociedad sea un poco mejor. Conociendo el carácter de nuestra España, me da la impresió que mi deseo no se verá cumplido. Porque como decía el viejo refrán castellano, la cabra tira al monte.


Os dejo un pequeño relato de mi amiga Gaelia, que ha escrito en estos días de Coronavirus.




ESPERANDO LA RUTINA


La propia de los buenos espantapájaros, horizontal siete. Cuarzo duro con franjas, horizontal trece. De mente aguda, vertical dos. Pieza para unir tubos, vertical cinco. Estas cuatro palabras me quedan para finalizar el crucigrama de ayer y busco entre mis libros las posibles respuestas. No pienso mirar la solución al final del periódico como hago casi siempre. Esta vez no. Estos días tengo tiempo para quemarme los sesos y para seguir escuchando el “te echo de menos” de Kiko Veneno.

© Gaelia 2020 “en tiempos de coronavirus”




domingo, 15 de junio de 2025

POLITICOS Y CORRUPCIONES

Ser corrupto y de izquierdas es tener un pié y medio en Soto del Real. El político de izquierdas corrupto es cutre; lleva un tren de vida inexplicable e incumple todas las reglas de la corrupción. Nada de discrección, nada de humildad, nada de sencillez. El político de izquierdas y corrupto, es como un pavo en Navidad, ha engordado por buenos banquetes, pero a punto de caer en manos del carnicero. Sin embargo, el político de derechas y corrupto, es todo lo contrario. Sabe manejarse entre las redes tejidas durante generaciones; conserva el nivel de vida que ya tenía desde que era un niño y su gusto por lo caro, generalmente, está más que satisfecho. Es un experto en disimular sin parecerlo. Tanto unos como otros, deben ser tratados con dureza por nuestro sistema para evitar que otros intenten seguir sus pasos. Por último, no me olvido de esos mal llamados "empresarios". Son tan cutres y pendencieros como el resto de personajes que conforman estas mafias. Hay que sacarlos de la circulación para limpiar el buen nombre de quienes levantan cada día la persiana de sus negocios, con honradez y con trabajo duro. Que las mordidas solo les den para ver, por enésima vez, Los Bingueros. Esta vez desde Soto del Real



SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...