Nos pilló con el paso cambiado. Quién sabe si a consecuencia de la información o tal vez por la falta de ella, de lo que pasaba en la ciudad de Wuham. En Europa no estamos acostumbrados a que una plaga de langostas o una epidemia mortífera que corre de bar en bar o de mercadillo en mercadillo, se quede en nuestro país. Los primeros datos de que esto era grave, los proporcionó el Dr. Pedro Cavadas, padre de dos niñas de origen chino. Él supo ver de inmediato que si China construía hospitales donde antes había descampados y lo hacía en un tiempo record, el tema no era baladí. Aquí no nos creíamos demasiado, yo el primero, que esto iba a suponer el confinamiento de la sociedad en sus casas, el parón económico, la cantidad de infectados que tenemos y los fallecidos por el COVID-19.
No voy a entrar en si gestión que ha hecho el Gobierno Central y los distintos Gobiernos Autonómicos, es la más adecuada a cada momento que hemos atravesado. Supongo que habrá opiniones de todo tipo, según lo hayamos pasado. Habrá tiempo para que los ciudadanos sepamos pedir cuentas y los políticos rendirlas, cuando haya finalizado el Estado de Alarma y la situación se haya normalizado mínimamente. Yo no me atrevo a juzgar la gigantesca labor que todos los responsables políticos y sanitarios están llevando a cabo. Es una situación insólita para nuestro país que requiere mucha inteligencia y poca pasión, porque la pasión, en estos casos, suele ser la antesala del desastre. Lo único que podemos hacer los ciudadanos responsables, es seguir disciplinadamente las recomendaciones de las autoridades sanitarias, sin cuestionar un ápice las mismas. Ellos cuentan con ingente información, son personas preparadas y toman las decisiones más oportunas en cada momento. Tenemos derechos a conocer los motivos por los que se toman dichas decisiones, pero creo que es importante que las sigamos, aunque no nos gusten. Los resultados que se están cosechando son más que esperanzadores, con lo que debo pensar que sus decisiones y nuestra conducta son las correctas. No me olvido de quienes parecen vivir en una realidad paralela y hacen de su capa un sayo. Parece que la pandemia no va con ellos y por conductas inapropiadas, todos nos podemos ver abocados a una vuelta al confinamiento.
Desde aquí quiero rendir un humilde homenaje a todos aquellos que han sufrido la pérdida de algún familiar, a todos los que siguen todavía luchando contra el virus y a todos los que con su trabajo hacen posible que nuestra sociedad siga funcionando. Ojalá que estas semanas tan angustiosas, nos sirvan para que nuestra sociedad sea un poco mejor. Conociendo el carácter de nuestra España, me da la impresió que mi deseo no se verá cumplido. Porque como decía el viejo refrán castellano, la cabra tira al monte.
Os dejo un pequeño relato de mi amiga Gaelia, que ha escrito en estos días de Coronavirus.
ESPERANDO LA RUTINA
La
propia de los buenos espantapájaros, horizontal siete. Cuarzo duro
con franjas, horizontal trece. De mente aguda, vertical dos. Pieza
para unir tubos, vertical cinco. Estas cuatro palabras me quedan para
finalizar el crucigrama de ayer y busco entre mis libros las posibles
respuestas. No pienso mirar la solución al final del periódico como
hago casi siempre. Esta vez no. Estos días tengo tiempo para
quemarme los sesos y para seguir escuchando el “te echo de menos”
de Kiko Veneno.
© Gaelia 2020 “en tiempos de coronavirus”
No hay comentarios:
Publicar un comentario