Hace unas semanas dediqué más de dos horas de mi fin de semana en ver esta excepcional película. Una
cinta de Martin Scorsese que nos muestra, una vez más, la vida y
milagros de un soldado mafioso (Robert de Niro) que llega a codearse con
lo más granado de la Cosa Nostra, como Russell Bufallino (JosePesci) o
el mítico Jimmy Hoffa (Al Pacino), entro otros muchos. Diría que
Scorsese tiene una fascinación incorregible por todo lo que rodea a las
actividades de la mafia y de su implicación en la vida cotidiana de la
economía y la sociedad americanas. La emigración italiana durante el
siglo XIX y principios del XX llevó consigo esa parte oscura de la
Sicilia profunda, la que organiza el submundo del que se sabe más bien
poco, porque como se suele decir, la mafia no existe. Es cierto que
pasados los años y tras algunos cadáveres despanzurrados sobre el
asfalto, se conocen los detalles de los negocios que se hacían antaño.
El Irlandés me deja una extraña sensación entre admiración por aquellos
canallas despiadados que cruzaron el Atlántico y puro desprecio hacia
esa forma de vida de quienes no tienen pudor por asesinar, robar o
extorsionar, si con ello se llevan una buena pasta. En este caso, el
protagonista se ve abocado a introducirse en ese mundo sórdido por
razones que no desvelaré por si quieren Uds. ver la película. La vida en
ocasiones es caprichosa y te abre algunas puertas a las que no has
llamado nunca y sin embargo te cierra otras en las que has degastado los
nudillos de tanto llamar. Y lo que nos refleja la película es que
cuando cruzas algunas puertas, ya no hay posibilidad de volver sobre tus
pasos a menos que te juegues el pellejo. Es una huida hacia adelante en
la que pierdes el control sobre los haces o no haces, sobre lo que
quieres o no quieres. Es una ciénaga de la que en raras ocasiones sales
vivo.
La historia de Estados Unidos está llena de personajes como los que nos muestra El Irlandés
y solamente hay que tener el sentido mafioso desarrollado para percibir
la sombra de la Cosa Nostra en muchas de las noticias que llegan desde
ese inmenso país.
Gaelia nos regala un micorrelato en el que nos habla de las ciénagas
de nuestras vidas y de las cosas que deseamos pero no se nos dan. ¿Las
cogemos sin más como si fuéramos soldados de la Cosa Nostra?
¡Salud y letras!
Juan Zamora Bermudo
https://www.elpespunte.es/desde-calle-irlandes/
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