martes, 3 de enero de 2017

INADAPTADOS

He llegado a un punto de mi vida en la que me muestro intolerante ante algunas actitudes de quienes me rodean. Durante  la adolescencia y juventud tenemos un comportamiento que necesita acomodarse a la vida adulta y en ocasiones muestra aristas y multitud de situaciones estresantes que aceptamos como parte de la existencia del género humano. Durante esa etapa los adultos debemos mostrar paciencia, amor y sobre todo, allanar el camino de la  vida para que el joven se convierta en un adulto capaz de sobrevivir en el mundo que nos ha tocado en suerte.  Llegada la madurez, la sociedad se encarga de excluir a los caprichosos, a los que van de víctima o a los que son incapaces de amoldarse. Este tipo de personas, generalmente, adolecen del  valor necesario para acometer los retos que la vida nos impone a todos ysuelen ser el lastre que muchas familias llevan consigo. Personas cargadas de negatividad que acaban por succionar las energías de quienes tienen a su alrededor, en vez de enfrentarse a sus problemas con determinación. No hablo de quienes tienen problemas graves de salud, o han perdido a algún ser querido o algo verdaderamente grave, hablo de quienes no son capaces de enfrentarse a sus problemas cotidianos y trasladan sus carencias y responsabilidades a quienes les rodean. Los que nada tenemos, solamente nos queda luchar para sobrevivir y como dijo alguien, la felicidad no se alcanza por la ausencia de problemas, sino por tener capacidad para enfrentarse a ellos.


© Gaelia 2016








 

SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...