martes, 19 de noviembre de 2019

ERIKA GODWIND


Sufriendo lo indecible por amor es como pasó toda su vida. Erika Godwind vivió lo mejor de la época de la Ley Seca y lo peor de la Gran Depresión. Los años de los clubs nocturnos del  Brooklyn italiano e irlandés. Actuó todos los sábados de 1927 en el Lower Manhatan, junto con el coro de bailarinas heroinómanas del Gran Luciano.  Quiso pasar la vida con Charly pero los negocios, la cárcel y su destierro en Italia lo impidieron. El Gran Luciano se fue para siempre y le dejó su adicción a las drogas, el corazón deshecho y el cuerpo sin alma.



© Gaelia 2019

 



domingo, 3 de noviembre de 2019

DESDE MI CALLE - VIAJES

Desgraciadamente el low cost me pilló ya mayor, con hipoteca y cargas familiares. Por eso no he podido viajar excesivamente, aunque los pocos viajes que he hecho, los he aprovechado. Les he sacado el jugo suficiente para poder hacerme una idea de aquellos lugares que he recorrido, no tan sólo por las calles andadas y edificios visitados, sino por el contacto con las personas que habitan el lugar de destino.

Viajar es dejar tus seguridades aparcadas durante un tiempo y aventurarse en la ilusión del laberinto, en la ilusión de lo desconocido. Una opción al alcance de todos es viajar sentado en una butaca o en el sillón, leyendo algún libro junto a una copa de vino.

Hay muchos libros de viajes que nos embarcan hacia nuevos mundos, mundos de los que casi nunca sabemos cuál será el puerto de destino; algún día hablaré de alguno de ellos. Hay viajes que nunca se olvidan por mucho tiempo que pase y así me lo contó Gaelia mientras tomábamos café en una terraza que justamente daba al Mediterráneo y que invitaba a viajar.

Que ustedes lo disfruten.

¡Salud y letras!

Juan Zamora Bermudo


UNA NUEVA EXISTENCIA

Cuando iba en aquellos veranos de mi infancia a visitar a mi abuela Carmen al pueblo, siempre estaban aquellas gafas redondas de pasta sobre la vieja cómoda isabelina de la habitación de mi abuela. Eran las gafas de mi abuelo Manuel que murió durante la guerra civil y jamás pude saber por qué mi abuela conservaba en aquel lugar las gafas de su marido. Parecía como si las tuviera allí dispuestas, esperando que Manuel viera lo que sucedía en su casa desde donde quiera que estuviera.
Carmen murió en el año 1988 y mi padre y yo fuimos al pueblo para encontrarnos con toda la familia. Al volver del cementerio, mis tíos prepararon una hoguera en el corral para quemar, como era costumbre, todo el ajuar del difunto con el fin de que el humo transportase la esencia de él hacía algún lugar del universo. Cuando mi tío vio las gafas que mi abuela usaba para coser dijo «no; las gafas no» y se las guardó en el bolsillo.
Este año volví a la casa en donde ahora viven mis tíos y sobre la vieja cómoda isabelina se hallaban las gafas de Manuel y junto a éstas, las de mi abuela Carmen.

Gaelia 2002

Publicado en El Pespunte el 03112019

https://www.elpespunte.es/desde-calle-viajes/






domingo, 29 de septiembre de 2019

DESDE MI CALLE - ANDREA CAMILLIERI

Este verano tan movido para algunos, se nos ha ido para siempre Andrea Camilleri, un escritor mítico, un escritor de los imprescindibles, de los que dejan huella en el corazón. Siempre he sido aficionado a la novela negra y he buscado en los rincones más oscuros de la biblioteca. De niño Dashiell Hammet, más tarde Truman Capote, Manolo Vázquez Montalbán y su famoso Pepe Carbalho, Paco González-Ledesma, un Premio Planeta que no ha sido valorado en nuestro país. Empar Fernández es una escritora, profesora del instituto del pueblo donde vivo y que tiene una escritura impactante y fresca. La novela negra escandinava ha entrado con fuerza hasta aquí, pero debo adminitr que mí no me entusiasma, si exceptuamos la saga Millenium a la que considero ya una leyenda.  Camilleri y su comisario Salvo Montalbano han conseguido ocupar una parte muy importante de mis preferencias literarias de este inicio de siglo. Reconozco que veo en la Sicilia retratada en sus novelas a la Sevilla que recuerdo. Esa Osuna donde pasaban burros por las calles blancas, tirados por ancianos con sombrero; o donde el ventilador del techo daba vueltas sin parar en la ferretería de la Carrera.

Si no tenéis tiempo de leer alguna novela de este Siciliano universal, os recomiendo que veáis alguno de los capítulos de la serie Montalbano de la RAI, originales de las novelas de Camilleri y veréis lo que os cuento. Algo incomparable para los sentidos.

Gaelia me ha ilustrado este breve homenaje a un hombre grande, con un microrrelato mafioso y macarra que huele a venganza.

Salud y letras.

Juan Zamora Bermudo

RETOS Y MAFIAS

Los dejaremos entrar y esperaremos el mejor momento. Estaremos en silencio y con la luz apagada. Uno en cada lado de la habitación. Estaremos atentos a cualquier movimiento extraño. Nada de errores. Nada de atajos. Acabaremos nuestro trabajo una vez hayan hecho ellos el suyo. Entonces, cuando piquen el anzuelo, les descerrajamos a cada uno un tiro a bocajarro, que haga que escupan sus sesos. Que recojan los despojos de esos dos malditos hijos de Corleone, para que sea Montalbano quien averigüe quién lo hizo, si es que puede.

© Gaelia 2018


Publicado en El Pespunte el 29092019

https://www.elpespunte.es/desde-calle-andrea-camillieri/




miércoles, 27 de marzo de 2019

QUIERO REIR

Oí el otro día una conversación en el autobús que me llamó la atención. Dos amigas hablaban sobre lo mal visto que está últimamente ser feliz. Las redes han traído consigo una realidad que en ocasiones no se parece nada a la vida real. Nos hacemos fotos disfrutando de los buenos momentos que la vida nos ofrece y las subimos a las redes para que nuestros amigos, conocidos y personal que hemos conectado vean lo felices que somos y lo bien que nos va. Algunos miden su felicidad por el número de “me gusta” que consiguen sus propuestas en Instagram, Facebook o cualquier otra, y si tienen pocos, acaban medio deprimidos frente a un vaso de wisky. Supongo que lo ideal es mantener un nivel de felicidad equilibrado, para poder irradiar un estado de ánimo que consiga con mayor facilidad aquello que te propones, desde comprar un kilo de manzanas hasta los mayores retos profesionales. Dar a entender que las cosas te van bien, en general, pero sin pasarse. No digo que no haya problemas realmente graves como para no tener ganas de irradiar absolutamente nada y contra esto no hay reflexión posible. Si conocemos a alguien que pasa por un mal momento o su vida está llena de sinsabores, lo mejor es ofrecerle nuestra ayuda, en la medida de nuestras posibilidades. Si nos encontramos en un momento como el descrito, tener a alguien al lado sobre quien poder desahogarte, es una bendición y una terapia. Ahora bien, si nuestro estado de ánimo nos pide risa, alegría y generosidad, no hay que dudarlo, por más que le moleste a quienes tienen alguna úlcera que les machaca la vida. Hay gente a la que le molesta extraordinariamente que el personal esté alegre, se ría y viva la vida con cierto optimismo. Seguro que todos hemos tenido alguna experiencia en donde hemos recibido algún reproche porque nuestro estado de ánimo ha molestado a alguien, y tú te preguntas ¿a este/a qué le pasa?. He observado que esa envidia tan nuestra está más presente en aquellos que no ríen, no disfrutan de los pequeños momentos del día y lo ven todo negro. Quizás ése sea uno de nuestros males atávicos, no reír lo suficiente para poder ver nuestra realidad sin tanto drama. 


© Gaelia 2019


 

SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...