Ser corrupto y de izquierdas es tener un pié y medio en Soto del Real. El político de izquierdas corrupto es cutre; lleva un tren de vida inexplicable e incumple todas las reglas de la corrupción. Nada de discrección, nada de humildad, nada de sencillez. El político de izquierdas y corrupto, es como un pavo en Navidad, ha engordado por buenos banquetes, pero a punto de caer en manos del carnicero. Sin embargo, el político de derechas y corrupto, es todo lo contrario. Sabe manejarse entre las redes tejidas durante generaciones; conserva el nivel de vida que ya tenía desde que era un niño y su gusto por lo caro, generalmente, está más que satisfecho. Es un experto en disimular sin parecerlo. Tanto unos como otros, deben ser tratados con dureza por nuestro sistema para evitar que otros intenten seguir sus pasos. Por último, no me olvido de esos mal llamados "empresarios". Son tan cutres y pendencieros como el resto de personajes que conforman estas mafias. Hay que sacarlos de la circulación para limpiar el buen nombre de quienes levantan cada día la persiana de sus negocios, con honradez y con trabajo duro. Que las mordidas solo les den para ver, por enésima vez, Los Bingueros. Esta vez desde Soto del Real
domingo, 15 de junio de 2025
martes, 10 de junio de 2025
A SANGRE Y FUEGO
- Y a lo lejos, una lucecita.
- La gesta de los caballistas.
- La columna de hierro.
- Bigornia.
- ¡¡Masacre!!. ¡¡Masacre!!.
- El Tesoro de Briesca.
- Los soldados marroquíes.
- ¡Viva la muerte!.
- Consejo Obrero.
- El refugio.
- Hospital de sangre.
Los relatos ofrecen un anecdotario de sucesos ocurridos durante los años en el que España se vio envuelta en una guerra fatricida. El autor no se decanta por dar apoyo a uno u otro bando, pues como es sabido, Manuel Chaves Nogales fue un hombre perseguido por los dos contendientes. Tuvo que exiliarse en París a finales de 1936 y ya no volvió a pisar suelo español, pues murió en el Reino Unido en 1944. Las historias son potentes y, también, entrañables.
domingo, 27 de noviembre de 2022
PURO DESESORDEN
Hace días, decidí ordenar mi biblioteca. Han aparecido viejos tomos que tenía olvidados o que creía perdidos, viejas fotografías, billetes de dólar, pesos de la Cuba del periodo especial, diplomas... He encontrado una obra que pensé perdida: El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, el escritor que me dio a conocer el realismo mágico que inundó la literatura hispanoamericana en los setenta. Todo tenía que acabar en una tarde y así llevo dos semanas, intercambiando libros de lugar a medida que voy avanzando. No sé cuál es el final de esta aventura en la que me embarqué sin saber dónde me metía. El capricho del destino querrá que, dentro de unos meses, los libros estén revueltos y no pueda encontrar lo que busco. Como todo en mi vida, volverá a ser puro desorden.
Juan Zamora Bermudo. Sant Feliu de Llobregat (Barcelona)
Foto: wiki commons images
https://elpais.com/opinion/2022-08-05/en-otono-vienen-curvas.html
AUNQUE YO NO LO ENTIENDA
Me cuenta Gaelia que el mundo corre sin un final aparente. Visitar un lugar en el que había estado hacía tiempo, es la prueba de que su planeta se va apagando y a la vez transformando. Me dice que es como cuando pruebas el mejor plato que hacía tu madre, en un lugar raro. “La receta es la misma, pero extrañas lo que solamente se siente”. El mundo avanza y no sabemos si seremos capaces aguantar durante mucho tiempo el ritmo que nos marca. Gaelia me cuenta que tiene una vida secreta, cuando cierra su puerta. Aunque yo no lo entienda.
La mesita de noche es parte de nuestra vida secreta.
¿Quién no guarda lo más preciado en su dormitorio? El libro de cabecera, la
cartera, quizás las llaves, ropa interior, pequeñas joyas, algún reloj, el
móvil, tal vez una nota furtiva de alguien a quien conoces, en un sobre sin
remite, y quizás, lo que regalamos a lo que no recordamos. Dicen que el dormitorio es la esencia más íntima y donde
encontramos calma ante la desesperanza. También dicen que cuando se pierde la
esperanza, se gana la libertad. Quién sabe.
Ahora que ha llegado el fresco, Gaelia se despierta de
madrugada para ver cómo amanece. Acostada y tapada, el día aparece en su
ventana, sin apenas darse cuenta. Es ése el mejor momento porque a esa hora el orbe se despereza y es capaz de correr
agarrada de su mano. El tiempo se para para que pueda pensar en qué jersey
se pondrá para que combine con un pantalón verde oscuro, qué zapatos le irán mejor,
a qué hora saldrá de casa para llegar al trabajo sin retraso, de qué hablará
con sus compañeros, qué avería de tren le tocará sufrir y si volverá sin ningún
rasguño. Gaelia dice que el mundo se le
escapa cuando cierra su puerta; que tiene que inventar el universo que quiere
vivir para seguir en la batalla. Aunque yo no lo entienda.
©
Juan Zamora Bermudo
Imagen:
Pixinio
https://www.elpespunte.es/aunque-yo-no-lo-entienda/
SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN
Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...
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Ser corrupto y de izquierdas es tener un pié y medio en Soto del Real. El político de izquierdas corrupto es cutre; lleva un tren de vida in...
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Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...
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Nos pilló con el paso cambiado. Quién sabe si a consecuencia de la información o tal vez por la falta de ella, de lo que pasaba en la ciudad...
