Hace unas semanas dediqué más de dos horas de mi fin de semana en ver esta excepcional película. Una
cinta de Martin Scorsese que nos muestra, una vez más, la vida y
milagros de un soldado mafioso (Robert de Niro) que llega a codearse con
lo más granado de la Cosa Nostra, como Russell Bufallino (JosePesci) o
el mítico Jimmy Hoffa (Al Pacino), entro otros muchos. Diría que
Scorsese tiene una fascinación incorregible por todo lo que rodea a las
actividades de la mafia y de su implicación en la vida cotidiana de la
economía y la sociedad americanas. La emigración italiana durante el
siglo XIX y principios del XX llevó consigo esa parte oscura de la
Sicilia profunda, la que organiza el submundo del que se sabe más bien
poco, porque como se suele decir, la mafia no existe. Es cierto que
pasados los años y tras algunos cadáveres despanzurrados sobre el
asfalto, se conocen los detalles de los negocios que se hacían antaño.
El Irlandés me deja una extraña sensación entre admiración por aquellos
canallas despiadados que cruzaron el Atlántico y puro desprecio hacia
esa forma de vida de quienes no tienen pudor por asesinar, robar o
extorsionar, si con ello se llevan una buena pasta. En este caso, el
protagonista se ve abocado a introducirse en ese mundo sórdido por
razones que no desvelaré por si quieren Uds. ver la película. La vida en
ocasiones es caprichosa y te abre algunas puertas a las que no has
llamado nunca y sin embargo te cierra otras en las que has degastado los
nudillos de tanto llamar. Y lo que nos refleja la película es que
cuando cruzas algunas puertas, ya no hay posibilidad de volver sobre tus
pasos a menos que te juegues el pellejo. Es una huida hacia adelante en
la que pierdes el control sobre los haces o no haces, sobre lo que
quieres o no quieres. Es una ciénaga de la que en raras ocasiones sales
vivo.
La historia de Estados Unidos está llena de personajes como los que nos muestra El Irlandés
y solamente hay que tener el sentido mafioso desarrollado para percibir
la sombra de la Cosa Nostra en muchas de las noticias que llegan desde
ese inmenso país.
Gaelia nos regala un micorrelato en el que nos habla de las ciénagas
de nuestras vidas y de las cosas que deseamos pero no se nos dan. ¿Las
cogemos sin más como si fuéramos soldados de la Cosa Nostra?
¡Salud y letras!
Juan Zamora Bermudo
https://www.elpespunte.es/desde-calle-irlandes/
sábado, 8 de febrero de 2020
martes, 14 de enero de 2020
DESDE MI CALLE - ESTAS SON MIS QUEJAS
¿Acostumbran uds. a quejarse? Parece que junto con la envidia es el deporte nacional. Todos tenemos motivos de queja y todos conocemos a alguien que nos atrapa en una conversación donde nos cuenta toda clase de reproches a la vida, a la familia, al Ayuntamiento o al gobierno de turno. En las redes sociales, sin embargo, abunda más el postureo sobre lo bien que nos trata la vida y nos negamos a mostrar nuestras frustraciones. Twitter es harina de otro costal y quizás algún día pueda escribir sobre esa red tan particular.
Como decía, la queja como deporte nacional está a la orden del día y sin embargo no reparamos que cuando nos quejamos antes algún amigo, vecino o familiar podemos estar ante quien tenga mayores motivos de queja y, tal vez por pudor, evite contar sus penurias personales. Creo que quejarse es sano pero en su justa medida y sobre todo, si podemos remediar aquello que nos apena o nos agobia, no malgastemos nuestras fuerzas en hablar de lo que nos molesta y empleemos las energías en remediar nuestra situación.
Finaliza 2019 y tengo muchas ganas de que acabe porque en lo personal no he tenido un año para celebrarlo. Como siempre he tenido cosas buenas y malas, con todo, lo malo ha tapado las cosas buenas que me ha regalado esta vida. No me quejo porque vivir es esto, afrontar situaciones negativas y celebrar logros. Para este año que entra, si hacen algún propósito no sucumban si los inicios son complicados; pongan empeño y un método que les ayude en aquello que desean.
Para 2020 aspiro a que la salud no nos abandone, que nos quejemos con moderación y que Osuna siga brillando.
¡Salud y letras!
Juan Zamora Bermudo
Publicado en EL PESPUNTE OSUNA en enero de 2020
https://www.elpespunte.es/desde-calle-estas-mis-quejas/
miércoles, 11 de diciembre de 2019
EL PESPUNTE OSUNA. DESDE MI CALLE. ENVIDIAS. NOVIEMBRE 2019
Define el diccionario de la RAE que la envidia es la “Tristeza o pesar del bien ajeno”o en una segunda acepción “emulación, deseo de algo que no se posee”.
En lo referente a la envidia y su repercusión social, creo que en este país tenemos la desgracia de estar entre las sociedades que más sufren este mal. No es que tenga un dato empírico sacado de un sesudo estudio sociológico, sino que es pura percepción vital.
Siempre se ha dicho que nadie es profeta en su tierra y eso, no me cabe duda, tiene como una de sus premisas la envidia que despierta en los demás los éxitos propios, lo cual me convence para pensar que siempre es mejor pasar discretamente por la vida.
Hace mucho tiempo escuché decir al actor Pedro Ruíz que cuando le venían los éxitos, siempre los acompañaba de alguna desgracia personal inventada, con el fin de aplacar las envidias que despertaba a su alrededor. La envidia
paraliza a quien la experimenta y si la envidia es generalizada, paraliza los pueblos.
Mientras pensemos que aquello que ha conseguido nuestro familiar o amigo ha sido de forma injusta, sin mayor justificación caeremos en la invalidez anímica y si el grado de envidia es extraordinario, en la invalidez total y permanente.
¿Quién no conoce algún caso donde la envidia ha fulminado años de relación y amistad?. Lo cierto es que la envidia
se produce entre iguales, entre personas de mismo nivel social, cultural o económico.
Cuando está fuera del alcance del envidioso, la envidia se convierte en otra cosa, tal vez admiración, anhelo o algo así. Gaelia me contó una vez una historia de un envidioso que al no poder alcanzar nunca la cima de sus deseos, acabó destruyendo lo que tenía bajo su poder. Es la capacidad de aniquilación del envidioso: si no lo tengo yo, no será para nadie.
Juan Zamora Bermudo
JUBILACIONES
El otro, hombre o mujer, siempre muerto, es lo que tenía que conseguir.
Debía ser de madrugada y sin testigos. Su víctima, un tren corriente, sin un motivo concreto que le llevara a elegirlo. En su sala, controlando los monitores de la línea de mercancías, después de cuarenta años de servicio, era lo que necesitaba para que recordaran que allí había estado sufriendo precariedad, mal pagado y pendiente de un ascenso que jamás llegó.
En su última noche como controlador ferroviario, cambió las agujas del cruce de San Ramón.
Sonriendo, se detuvo ante el monitor y vio cómo el tren correo tomó la fatídica vía muerta.
© Gaelia 2016
PUBLICADO EN EL PESPUNTE OSUNA. DESDE MI CALLE. NOVIEMBRE 2019
martes, 19 de noviembre de 2019
ERIKA GODWIND
Sufriendo lo indecible por amor es como pasó toda su
vida. Erika Godwind vivió lo mejor de la época de la Ley Seca y lo peor de la Gran
Depresión. Los años de los clubs nocturnos del Brooklyn italiano e irlandés. Actuó todos los
sábados de 1927 en el Lower Manhatan, junto con el coro de bailarinas heroinómanas
del Gran Luciano. Quiso pasar la vida con Charly pero los negocios, la
cárcel y su destierro en Italia lo impidieron. El Gran Luciano se fue para
siempre y le dejó su adicción a las drogas, el corazón deshecho y el cuerpo sin
alma.
© Gaelia 2019
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN
Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...
-
Ser corrupto y de izquierdas es tener un pié y medio en Soto del Real. El político de izquierdas corrupto es cutre; lleva un tren de vida in...
-
Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...
-
Nos pilló con el paso cambiado. Quién sabe si a consecuencia de la información o tal vez por la falta de ella, de lo que pasaba en la ciudad...


