domingo, 27 de septiembre de 2020

DESDE MI CALLE - SALTAR CON RED DIGITAL

 Llevo seis meses trabajando desde casa. Jamás pensé que sería capaz de aguantar tanto tiempo sin ir a la oficina; sin reuniones presenciales, sin cafés de máquina, sin menú del día, sin lunes de fútbol, sin verle la cara pica viruelas a Martínez, sin escuchar la matraca de cualquier divorciado al salir del trabajo. He tenido que acomodar un rincón de mi casa para instalar la oficina y ampliar el equipo de trabajo y las conexiones. La empresa donde trabajo llevaba dos años con el proyecto del teletrabajo y ya teníamos alguna experiencia en estar conectados a distancia, aunque la pandemia ha sido un empujón tecnológico y de adaptación para mantenernos al cien por cien, como si no pasara nada. Mi vida ha cambiado mucho para bien y para mal, aunque observo que tiene más beneficios que inconvenientes. Madrugo menos ya que no tengo que ir al centro de Barcelona, puedo comer a diario con mi familia, vivo intensamente lo que se cuece de puertas para adentro de casa, mi actividad física ha mejorado puesto que tengo más tiempo para nadar, levantar pesas o asistir a alguna clase dirigida. Lo que he perdido en estos seis meses también es mucho. La falta de contacto personal ha dejado la posibilidad de aprender de mis compañeros/as en pañales. Es muy complicado que alguien te enseñe cualquier operación nueva para ti, porque priva lo inmediato. La motivación a veces se busca y no se encuentra ante la sensación de aislamiento. La comunicación desde lo más alto de la empresa es muy necesaria para mantener la tensión y en eso me siento privilegiado porque desde las más altas esferas tenemos el “telediario” quincenal y nos informan de la marcha de del negocio, del incremento o pérdida de clientes, de las ventas, de la marcha de los nuevos proyectos y en ocasiones nos regalan alguna conferencia de algún popular epidemiólogo, de alguna persona experta en charlas de motivación y este tipo de cosas nos ayuda a seguir en la brecha y superar los pequeños baches anímicos. Aparte, no tener hijos en edad escolar, como es mi caso, es una bendición divina porque hay compañeros/as que dicen que están pasando un auténtico suplicio con los peques en casa.

Si puedo sacar una primera conclusión de este periodo profesional, es que es preciso organizar una rutina diaria, donde estar bien alimentado y la actividad física sea básico para seguir equilibrado en todos los aspectos de la vida. La radio, la lectura, las series y películas y tener la vida social mínima que permita el virus, es la otra parte que hay que cuidar. No sé si este método puede ser útil a todo el mundo, pero confieso que a mí me está sirviendo para no desfallecer.

P.D.: Gaelia me ha contado que ha dedicado algunos días a vaciar armarios y quemar aquello que ya no forma parte de su vida y que tenía olvidado. Seguro que más de uno ha hecho lo mismo.

¡Salud y Letras!

 

Juan Zamora Bermudo

 

Escuela de escritores

Al final del pasillo he visto apilados todos los cuentos que imprimí de “La Ventana de Millás”, aquel concurso de la radio de principio de los dos mil. Con el confinamiento Pedro ha limpiado los armarios de trastos y documentos de una época anterior. Ya no recordaba que había guardado las hojas de aquellos cuentos. Ahora que las reviso, veo que con Millás había una increíble y talentosa cantera de aficionados en aquellos años. Autores que admiraba y a los que les perdí la pista sin saber si han podido publicar. Después de leerlos casi todos, he decidido que los voy a sacar del pasillo y los volveré a guardar. Nunca se sabe.

© Gaelia 2020

Imagen: Freepik.


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jueves, 28 de mayo de 2020

DESCONEXIONES ACCIDENTALES

Hoy no me ha llegado ningún correo, tal vez porque la conexión ha dejado de funcionar. Reviso el router y veo que todo está en orden. También lo están los puertos, los HDMI, los auriculares. Tal vez debería abrir la caja del ordenador por si se ha introducido algún cuerpo extraño, pero no me atrevo. El equipo es un bien valioso y no quiero hacer un mal uso de él. Sigo conectado con los quehaceres habituales y me pregunto qué hay más allá de la pantalla para que cada día mi rutina me lleve al mismo lugar. Es un acto que no requiere esfuerzo, que incluso me resulta un disfrute personal y me da fuerzas para enfrentarme a todo lo demás. Siempre he pensado que cuando estás en un barco que no es un cascarón de nuez, que no hace aguas y que además te enseña a navegar, estar en cubierta es un privilegio, aunque en ocasiones las olas te arrebaten el equilibrio y te vengan las dudas.

Hago una llamada por la red para comprobar si hay alguien más allá y todo va bien.

Hola Juan, ¿Cómo estás?

Ufff, empezaba a pensar que no tenía conexión. No me llega ningún e-mail desde hace horas y creía que alguien me había desenchufado. Por un momento me he sentido una provincia de ultramar. Pero veo que todo está en orden. Gracias por responder. Hasta luego.

Y es que hay desconexiones que sirven para volver a enlazarte con más fuerza porque sigue habiendo generador de energía. Y si el generador falla, siempre encuentras otro con nueva onda pero igual potencia.

 

© J. Z. B.

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domingo, 26 de abril de 2020

ESCUELA DE ESCRITORES

Al final del pasillo han quedado apilados todos los cuentos que imprimí de “La Ventana de Millás”. Con el confinamiento Isabel ha limpiado los armarios de trastos y documentos de una época anterior. Ya no recordaba que había guardado las hojas de aquellos cuentos. Ahora que las reviso, veo que con Millás había una increíble y talentosa cantera de aficionados en aquellos primeros años 2000. Autores que admiraba y a los que les perdí la pista sin saber si han podido publicar. Después de leerlos casi todos, los voy a sacar del pasillo y los volveré a guardar. Nunca se sabe.


© Gaelia 2020





sábado, 25 de abril de 2020

Desde mi calle – La procesión va por dentro. Publicado en el Pespunte Osuna en abril de 2020

Este año el virus nos ha pillado por sorpresa, pensando que no sería para tanto. Este año no han procesionado los pasos por pueblos y ciudades. La llegada de la primavera nos tiene recluidos en nuestras casas a la espera de que la situación de la pandemia mejore. Quiero referirme a lo que la Semana Santa tiene de especial para quien nunca la vivió y que se ha acercado a ella en los últimos años. La Semana Santa no la veo como lo hace un buen cofrade,  sino como lo hace un escéptico ante el hecho religioso. Para quien la vive como un excepcional hecho cultural, como es mi caso, la Semana Santa merece estar entre los eventos más importantes del año. Me apasiona ver la multitud que se arremolina ante la salida de los pasos. El silencio que en momentos importantes se deja oír. El canto de los pájaros, el olor de las flores y sobre todo la música que rodea y envuelve el ambiente tan único.  La música de la Semana Santa es de las más emocionantes que he sentido, ya sean las marchas procesionales o las saetas tan increíblemente profundas.
En Cataluña, la presencia de la emigración andaluza ha dejado consigo un buen número de procesiones y actos relacionados con la Semana Santa. Personalmente, he disfrutado mucho de momentos en L’Hospitalet y su cofradía de los 15 + 1, donde, cuentan las crónicas, un grupo de amigos de Osuna, en medio de una fiesta matinal, se propusieron fundar la cofradía, algo que  con el paso de los años se ha consolidado, siendo la más multitudinaria de Cataluña. La Madrugá la he vivido en varias ocasiones en Sant Vicenç dels Horts, donde la Virgen de la Soledad y el Cristo de la Salud cuentan con una cofradía originaria de los pueblos de Jaén y donde, año tras año, primeras firmas del flamenco se dan cita en sus calles. Fue precisamente con motivo del pregón de esta Semana Santa, donde pude admirar el cante de Manuel Cuevas y su voz tan acoplada a la saeta más genuina.
Las procesiones de Barcelona ciudad tienen también la esencia de la emigración andaluza, con pasos de la Macarena o de la Virgen de las Angustias, las cuales recorren las calles más auténticas del centro de la metrópoli. Son las famosas Ramblas y La Catedral las partes más emblemáticas del vía crucis del Viernes Santo.
Espero que el año que viene la Semana Santa nos traiga de nuevo todo su esplendor cultural y gastronómico y que podamos disfrutar de la entrada de la primavera con nuestras familias y amigos, como manda la tradición. Ojalá tenga la oportunidad de acercarme a Sevilla o a Osuna y vivir de cerca todo lo especial que tiene esta fiesta en lugares tan especiales y simbólicos, en lo personal y en lo colectivo. Esperaremos pacientemente a que llegue 2021 y dejemos atrás este momento tan angustioso.
No me quiero despedir sin dedicarles mi recuerdo más afectuoso para quienes han padecido el golpe del Covid-19 y para las familias que han sufrido la pérdida de algún ser querido.
Les dejo una breve reflexión de Gaelia  sobre las adicciones y la autodestrucción, muy oportuna en estos tiempos de tribulaciones víricas.
Juan Zamora Bermudo

HACIA LAS TINIEBLAS

Nuestra amistad ha llegado al punto de la absorción, de la falta de voluntad. Hago lo que ella quiera, sin pedirle nada a cambio. Y no necesito rogárselo porque me lo da todo. Porque me lleva hacia lo salvaje. Porque me ha atrapado en su espesa tela de insecto venenoso y me ha inoculado su flujo amoroso. Porque cuando me chupa la sangre, me siento bajando a las  tinieblas de las que no puedo escapar y cuando todo acaba, me propongo que esa será la última vez que lo haga. Quiero resistir y huir de este lugar inmundo  clavado en un sótano lleno de ratas y cucarachas. Esta amistad no me conviene, aunque me apasione. Será porque soy un hombre casado o porque la enfermedad que me ha contagiado me recome el hígado, los riñones y no puedo con los temblores, con los sudores. Y pasan las horas y la echo de menos. Su voz, su risa, su pelo, su inteligencia y todo lo que me susurra me vuelven loco. No hice caso a quienes advirtieron que ir más allá era un suicidio, una locura. Y fui más allá y ahora mataría por un susurro, por una dosis.
© Gaelia 2016 


https://www.elpespunte.es/desde-calle-la-procesion-va-dentro/

SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...