domingo, 27 de noviembre de 2022

PURO DESESORDEN



Hace días, decidí ordenar mi biblioteca. Han aparecido viejos tomos que tenía olvidados o que creía perdidos, viejas fotografías, billetes de dólar, pesos de la Cuba del periodo especial, diplomas... He encontrado una obra que pensé perdida: El siglo de las luces, de Alejo Carpentier, el escritor que me dio a conocer el realismo mágico que inundó la literatura hispanoamericana en los setenta. Todo tenía que acabar en una tarde y así llevo dos semanas, intercambiando libros de lugar a medida que voy avanzando. No sé cuál es el final de esta aventura en la que me embarqué sin saber dónde me metía. El capricho del destino querrá que, dentro de unos meses, los libros estén revueltos y no pueda encontrar lo que busco. Como todo en mi vida, volverá a ser puro desorden.


Juan Zamora Bermudo. Sant Feliu de Llobregat (Barcelona)

Foto: wiki commons images

https://elpais.com/opinion/2022-08-05/en-otono-vienen-curvas.html

AUNQUE YO NO LO ENTIENDA

 


Me cuenta Gaelia que el mundo corre sin un final aparente.  Visitar un lugar en el que había estado hacía tiempo, es la prueba de que su planeta se va apagando y a la vez transformando. Me dice que es como cuando pruebas el mejor plato que hacía tu madre, en un lugar raro.  “La receta es la misma, pero extrañas lo que solamente se siente”. El mundo avanza y no sabemos si seremos capaces aguantar durante mucho tiempo el ritmo que nos marca. Gaelia me cuenta que tiene una vida secreta, cuando cierra su puerta. Aunque yo no lo entienda.

La mesita de noche es parte de nuestra vida secreta. ¿Quién no guarda lo más preciado en su dormitorio? El libro de cabecera, la cartera, quizás las llaves, ropa interior, pequeñas joyas, algún reloj, el móvil, tal vez una nota furtiva de alguien a quien conoces, en un sobre sin remite, y quizás, lo que regalamos a lo que no recordamos. Dicen que el dormitorio es la esencia más íntima y donde encontramos calma ante la desesperanza. También dicen que cuando se pierde la esperanza, se gana la libertad. Quién sabe.

Ahora que ha llegado el fresco, Gaelia se despierta de madrugada para ver cómo amanece. Acostada y tapada, el día aparece en su ventana, sin apenas darse cuenta. Es ése el mejor momento porque a esa hora el orbe se despereza y es capaz de correr agarrada de su mano. El tiempo se para para que pueda pensar en qué jersey se pondrá para que combine con un pantalón verde oscuro, qué zapatos le irán mejor, a qué hora saldrá de casa para llegar al trabajo sin retraso, de qué hablará con sus compañeros, qué avería de tren le tocará sufrir y si volverá sin ningún rasguño. Gaelia dice que el mundo se le escapa cuando cierra su puerta; que tiene que inventar el universo que quiere vivir para seguir en la batalla. Aunque yo no lo entienda.

 

 © Juan Zamora Bermudo

Imagen: Pixinio


https://www.elpespunte.es/aunque-yo-no-lo-entienda/

domingo, 30 de enero de 2022

DESDE MI CALLE – DESORDEN

Hace días decidí ordenar mi biblioteca.  No es que sea una gran biblioteca, son estanterías ancladas a una pared, que forman un entramado de cuadrados, como si fueran una tabla de Excel a tamaño real. Me propuse dar a ese revuelto de libros y documentos algún sentido formal, algo que me ayudara a entender qué hacen ahí. Como pasa con las fotos de nuestras vidas, al ver las tapas, los autores, las hojas descoloridas o amarillentas, se iba  el tiempo deseando recordar cuándo, dónde o con quién llegó el libro a mis manos. El tiempo que dedicaba a cada obra y a pensar dónde debía ir, era más del me había propuesto. Cada uno es un pedazo de vida atrapado por un tiempo que ya no volverá; un tiempo que habita en el recóndito sótano de los recuerdos olvidados. Intenté agruparlos por autor y temática y fui apilándolos en las estanterías, empezando por la izquierda y dejando las centrales para aquellas obras que más me han marcado. Fui colocando libros e iban apareciendo otros que deberían formar parte del grupo y que, a su vez, sacaban alguno de ellos y los expulsaba a otro. Reí pensando que quien inventó el juego del Tetris lo hizo al intentar ordenar la biblioteca familiar. Mientras avanzaba, cambié el criterio de clasificación en varias ocasiones porque parecía que tenían vida y ellos eran quienes decidían los compañeros que debían ir a cada lado de sus tapas. Todos tenemos nuestras ilusiones juveniles y en mi caso, una de ellas era tener una biblioteca con una colección de obras compradas sin mucho orden ni criterio. Hecha a fuerza de satisfacer la curiosidad por el mundo en el que vivo porque como le oí decir a Luis Eduardo Aute, la curiosidad es la hija indómita de la ignorancia. Qué grande es la ignorancia que te anima a curiosear y a querer conocer.

Han aparecido viejos tomos que tenía olvidados o que había dado por perdidos, viejas fotografías escondidas entre páginas, billetes de dólar, diez pesos de la Cuba del periodo especial, diplomas de medio pelo y cosas así.  He encontrado una obra que pensé perdida:  El Siglo de las luces, de Alejo Carpentier. El escritor cubano que me dio a conocer el realismo mágico que inundó la literatura hispanoamericana allá por los 70. También el poemario de Poeta en Nueva York de Federico, que compré cuando estaba en el servicio militar. ¿Cómo pude haber perdido a Juan Marsé, Rafael Alberti, Ruíz Zafón, Cobos Wilkins o Juancho Armas Marcelo?. Ya los he recatado del limbo de una biblioteca caótica, con el firme propósito de no perderlos de vista nunca más.

Todo tenía que acabar en una tarde y así llevo dos semanas, intercambiando libros de lugar a medida que voy avanzando. No sé cuál es el final de  esta aventura en la que me embarqué sin saber dónde me metía. El capricho del destino querrá que dentro de unos meses, los libros estén revueltos y no pueda encontrar lo que busco. Como todo en mi vida, volverá a ser puro desorden.

 

© Juan Zamora Bermudo

Foto: wiki commons images





domingo, 19 de septiembre de 2021

DESDE MI CALLE – REPÁPALOS Y LIBROS

Siempre me hizo gracia la palabra repápalos cuando la pronunciaba mi abuela Carmen. Sonaba entre exclamación e insulto. Era la palabra apropiada para algún mote popular. Confieso que no me gustan mucho las palabras que contienen una erre suave porque entrañan una dificultad añadida a la hora de pronunciarla para muchas personas. El otro día vi en Tierra de Sabores de Canal Sur, un programa dedicado a Osuna y su gastronomía local. Me hizo ilusión ver cómo ejecutaba una vecina de la ciudad, la receta local de repapalillas. Aquella vieja receta que mi abuela y mi madre nos hacían frecuentemente y que yo odiaba por su pronunciación y porque no la asociaba a nada que me llevara a algún lugar de mi recuerdo. No tenía edad para que me gustaran las repapalillas. Las encontraba como las novelas de a duro que vendían en los quioscos. Sin embargo ahora que forman parte de mi pasado, encuentro que son un manjar con el que viajar a los años de Lole y Manuel, de Juanito Valderrama, de Fosforito e incluso de Camarón. También he descubierto a algunos de los autores de las antiguas novelitas, en los libros bajo su nombre verdadero. Detrás de aquellos seudónimos de inspiración americana, se escondían plumas de mucho nivel como la de Francisco González Ledesma, conocido como Silver Kane. Cuando lean esta columna habrá pasado el mítico veintitrés de Abril. El día del libro o día de Sant Jordi en Barcelona, es uno de los días más hermosos de año. Acopio libros para unas cuantas semanas. Libros y rosas que fluyen por las calles y las plazas en plena efervescencia primaveral. Este año debemos evitar la bulla de nuevo, como el pasado. Gaelia está avisando en su grupo de Whatssap que ha organizado una fiesta literaria para el día 23 a partir de las cinco de la tarde. Habrá tertulias entorno a distintos autores y varios de ellos han confirmado su asistencia clandestina. Me dice que formarán todo el escándalo posible, a ver si tienen suerte y salen en las noticias de la noche. Yo esperaré paciente mientras me acabo un plato de repapalillas y me vienen a la memoria los temas del mítico disco de Lole y Manuel, Nuevo Día. Que Uds. lo hayan disfrutado. ¡Salud y Letras!

SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...