martes, 6 de octubre de 2015

NOS HA DEJADO MANUEL MOLINA



Nuevo Día llegó a mis manos cuando apenas tenía 9 años. Fue uno de los primeros discos que entró en casa de mis padres, cuando compraron un Betor Dual. La tierra tiraba en casa de una familia emigrante y una manera de aliviar la añoranza era escuchar los nuevos valores del flamenco y, por qué no decirlo, también los clásicos.
Reconozco que con aquella edad no tenía la capacidad de entender la poesía, el misticismo, la novedad que nos entregaban Lole y Manuel en su Nuevo Día. El disco sonaba y sonaba en mi casa y, a pesar de mi disgusto por aquella música, sin saberlo estaba bebiendo de la fuente que me abrió la puerta de una dimensión apasionante. Manuel y Lole, Lole y Manuel dejaron en mí una huella indeleble que dura hasta nuestros días. Fueron la puerta de entrada a lo que vino después: Triana, Alameda, Imán, Medina Azahara y Camarón en su famoso Leyenda del Tiempo. Un movimiento musical y cultural que arraigó en una generación como la mía que no tenía una referencia coetánea en el flamenco. Aquel movimiento  que ha vuelto a resurgir y que hoy deja su sello en temas de Pepe Roca, Zaguán o Medina Azahara. Me consta que en Andalucía tuvo una repercusión muy grande y fuera de esa tierra, nos embebíamos con la mística y la poética de un genio. Se nos ha ido quien nos abrió la puerta al paraíso del nuevo flamenco, pero para nosotros Manuel Molina siempre estará allí donde se oiga un “quejío” o suene una bulería, porque como él cantó a los vientos, todo es de color.

Gaelia 2015 ©


 

lunes, 5 de octubre de 2015

REENCUENTROS


Las redes sociales nos han traído la posibilidad de contactar con aquellas personas que durante algún momento de nuestra vida, han formado parte de la misma. Amigos y amigas que la vida puso en nuestro camino y que después nos ha ido arrebatando por el devenir del tiempo y de nuestras realidades. El tiempo que hemos pasado en la escuela, es sin duda un periodo que tiene una influencia enorme en nuestra vida y las personas con las que convivimos allí y en especial con aquellas con las que compartimos juegos, risas y travesuras, quedan para siempre en nuestra mente y, en algunos casos, en nuestros corazones. Confieso que mi identidad personal, está muy unida a quienes compartieron conmigo los primeros años de mi vida.

Tengo la suerte de poder decir que mantengo una relación estupenda,  con algunos de aquellos chavales y chavalas que en el Hospitalet de los años 70 formamos un grupo de amigos  de dentro y de fuera del colegio. Cuando nos vemos, volvemos a aquellos momentos donde reinaba la inocencia, la risa y las ganas de jugar, aunque ya rocemos todos los 50 años. A algunos la vida les ha ido mejor a otros peor; aunque a todos nos cuesta un gran esfuerzo salir adelante. No hacemos gala de vanidad y nuestra  situación personal o económica no nos aleja, ni nos priva, de una amistad desinteresada y del todo sincera. Creo que  la amistad trata de eso, de mostrarse conectado a algún momento de nuestras vidas a través de las personas que han formado parte de ella y de poder compartir nuestro camino, sin esperar nada a cambio, nada más que pasar un buen rato de vez en cuando, recordando lo bueno y lo malo del pasado y hacer planes para que esa amistad perdure en el tiempo.  

Todavía hay algunos de nosotros que no se atreve a venir, tal vez por aquello de que los reencuentros en ocasiones son un tanto traumáticos. Han aparecido las primeras arrugas, hemos ido perdiendo la belleza de la primera juventud y a veces  eso es difícil de digerir. Sin embargo, esas cuestiones  han servido para reírnos todavía más de nosotros, tal como lo hacíamos cuando éramos niños.

Las cenas organizadas entorno al Whatssap o al Facebook han sido insuperables y espero que no acaben mientras nos quede un soplo de ganas de vivir.

SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...