lunes, 6 de abril de 2020

HÉROES EN PANTUFLAS


No conservo muchas fotos de mi padre. Apenas una docena y todas de mayor. Fue un niño de la posguerra, hijo de viuda y con hambre a todas horas. En aquellos años no había posibles para retratos, lápices para el colegio o zapatos de temporada. Creció con sus cabras, su campo y los comedores sociales de la Acción Católica.  Se casó con mi madre y estuvieron juntos toda la vida, hasta que ella nos dejó inesperadamente en 2017. Él se quedó sin guía, sin timón y perdido como cuando era niño.

Después de un tiempo y visto que la salud se le estaba acabando, mi padre se fue a vivir a una residencia de ancianos a pocos metros de mi casa. Gracias a eso,  puedo visitarlo a diario, seguir su vida, sus rutinas y, sobre todo, estar cerca de él. Hacía años que no lo veía reír como lo hace ahora. Basta una vieja anécdota, un chiste, una vivencia nueva para que enseguida le encuentre, como buen sevillano, un lado cómico.

Con el coronavirus y su confinamiento, me ha asaltado el terror al ver cómo las residencias de mayores se han convertido en ratoneras, donde mueren a diario cientos de personas indefensas y donde se han vivido escenas terribles. El corazón se para al saber que mi padre está en una de ellas y no podemos hacer nada más que hablar con él por su móvil y saber que se encuentra bien. A pesar de su edad y sus dificultades, ha sabido manejarse con el móvil y eso nos está sirviendo para sentirnos un poco más cerca. Después de tantos días de encierro, su corazón se ha quejado y no hubo más alternativa que derivarlo a las urgencias del hospital comarcal. Sentí que perdía a mi padre. Estar cerca de tantos infectados por el virus era demasiado peligroso para una persona de ochenta y cuatro años. Me temía lo peor.

Mi padre volvió a la residencia en el mismo día en que fue derivado al hospital. Confinado en una habitación solo, por si traía el virus en su cuerpo, nadie puede acercarse a él. Mi padre resiste tanta dificultad porque sigue siendo aquel niño que apenas tuvo para retratos, lápices para el colegio o zapatos de temporada. Aquellos años duros templaron su carácter y ahora hace frente a la pandemia con un cuerpo dolorido y mucho humor. Mi padre es mi héroe y quiero seguir la estela que ha dejado en este mundo.

Los siento, les dejo. Me llama mi padre al móvil.

© Gaelia 2020

sábado, 28 de marzo de 2020

DESDE LA CUARENTENA DEL CORONAVIRUS

Carta publicada en El Periódico el 28/03/2020

El virus nos ha traído situaciones heroicas, de unión fraternal, de emociones antes nunca vividas por la inmensa mayoría. No sé cómo explicar lo que siento cuando desde la empresa donde trabajo nos dicen que nos van a cuidar, que nadie va a verse afectado por la crisis, que harán lo imposible por poner a nuestro alcance tests rápidos, si la Administración no puede proporcionarlos, que tenemos la línea abierta con el servicio médico y psicológico de la empresa, que la nómina de marzo la adelantan para que podamos cobrar un par de días antes, que garantizan el teletrabajo a la inmensa mayoría de nosotros, que tenemos un canal de Youtube para hacer clase de estiramientos y ejercicios de refuerzo después de la jornada laboral en casa.

En fin, jamás pensé que la empresa donde llevo más de 25 años evolucionara así y llegara a creer tanto en sus empleados. Sé que habrá cuestiones donde no haya estado a la altura y que quizás pudo haber hecho más, pero ahora permítanme que les diga que se merece un aplauso. Entre las muchas cosas que recordaré siempre de esta cuarentena, es que Zurich Seguros nos ayudó a seguir viviendo.
https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/en-la-empresa-donde-trabajo-nos-han-dicho-que-nos-van-a-cuidar-199293

sábado, 8 de febrero de 2020

EL PESPUNTE OSUNA - DESDE MI CALLE - EL IRLANDÉS

Hace unas semanas dediqué más de dos horas de mi fin de semana en ver esta excepcional película. Una cinta de Martin Scorsese que nos muestra, una vez más, la vida y milagros de un soldado mafioso (Robert de Niro) que llega a codearse con lo más granado de la Cosa Nostra, como Russell Bufallino (JosePesci) o el mítico Jimmy Hoffa (Al Pacino), entro otros muchos. Diría que Scorsese tiene una fascinación incorregible por todo lo que rodea a las actividades de la mafia y de su implicación en la vida cotidiana de la economía y la sociedad americanas. La emigración italiana durante el siglo XIX y principios del XX llevó consigo esa parte oscura de la Sicilia profunda, la que organiza el submundo del que se sabe más bien poco, porque como se suele decir, la mafia no existe. Es cierto que pasados los años y tras algunos cadáveres despanzurrados sobre el asfalto, se conocen los detalles de los negocios que se hacían antaño. El Irlandés me deja una extraña sensación entre admiración por aquellos canallas despiadados que cruzaron el Atlántico y puro desprecio hacia esa forma de vida de quienes no tienen pudor por asesinar, robar o extorsionar, si con ello se llevan una buena pasta. En este caso, el protagonista se ve abocado a introducirse en ese mundo sórdido por razones que no desvelaré por si quieren Uds. ver la película. La vida en ocasiones es caprichosa y te abre algunas puertas a las que no has llamado nunca y sin embargo te cierra otras en las que has degastado los nudillos de tanto llamar. Y lo que nos refleja la película es que cuando cruzas algunas puertas, ya no hay posibilidad de volver sobre tus pasos a menos que te juegues el pellejo. Es una huida hacia adelante en la que pierdes el control sobre los haces o no haces, sobre lo que quieres o no quieres. Es una ciénaga de la que en raras ocasiones sales vivo.

La historia de Estados Unidos está llena de personajes como los que nos muestra El Irlandés y solamente hay que tener el sentido mafioso desarrollado para percibir la sombra de la Cosa Nostra en muchas de las noticias que llegan desde ese inmenso país.

Gaelia nos regala un micorrelato en el que nos habla de las ciénagas de nuestras vidas y de las cosas que deseamos pero no se nos dan. ¿Las cogemos sin más como si fuéramos soldados de la Cosa Nostra?

¡Salud y letras!

Juan Zamora Bermudo

https://www.elpespunte.es/desde-calle-irlandes/



 

martes, 14 de enero de 2020

DESDE MI CALLE - ESTAS SON MIS QUEJAS


¿Acostumbran uds. a quejarse? Parece que junto con la envidia es el deporte nacional. Todos tenemos motivos de queja y todos conocemos a alguien que nos atrapa en una conversación donde nos cuenta toda clase de reproches a la vida, a la familia, al Ayuntamiento o al gobierno de turno. En las redes sociales, sin embargo,  abunda más el postureo sobre lo bien que nos trata la vida y nos negamos a mostrar nuestras frustraciones. Twitter es harina de otro costal y quizás algún día pueda escribir sobre esa red tan particular.

Como decía, la queja como deporte nacional está a la orden del día y sin embargo no reparamos que cuando nos quejamos antes algún amigo, vecino o familiar podemos estar ante quien tenga mayores motivos de queja y, tal vez por pudor, evite contar sus penurias personales. Creo que quejarse es sano pero en su justa medida y sobre todo, si podemos remediar aquello que nos apena o nos agobia, no malgastemos nuestras fuerzas en hablar de lo que nos molesta y empleemos las energías en remediar nuestra situación.

Finaliza 2019 y tengo muchas ganas de que acabe porque en lo personal no he tenido un año para celebrarlo. Como siempre he tenido cosas buenas y malas, con todo, lo malo ha tapado las cosas buenas que me ha regalado esta vida. No me quejo porque vivir es esto, afrontar situaciones negativas y celebrar logros.  Para este año que entra, si hacen algún propósito no sucumban si los inicios son complicados; pongan empeño y un método que les ayude en aquello que desean.

Para 2020  aspiro a que la salud no nos abandone, que nos quejemos con moderación y que Osuna siga brillando.

¡Salud y letras!


Juan Zamora Bermudo

Publicado en EL PESPUNTE OSUNA en enero de 2020




https://www.elpespunte.es/desde-calle-estas-mis-quejas/



SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...