sábado, 25 de abril de 2020

Desde mi calle – La procesión va por dentro. Publicado en el Pespunte Osuna en abril de 2020

Este año el virus nos ha pillado por sorpresa, pensando que no sería para tanto. Este año no han procesionado los pasos por pueblos y ciudades. La llegada de la primavera nos tiene recluidos en nuestras casas a la espera de que la situación de la pandemia mejore. Quiero referirme a lo que la Semana Santa tiene de especial para quien nunca la vivió y que se ha acercado a ella en los últimos años. La Semana Santa no la veo como lo hace un buen cofrade,  sino como lo hace un escéptico ante el hecho religioso. Para quien la vive como un excepcional hecho cultural, como es mi caso, la Semana Santa merece estar entre los eventos más importantes del año. Me apasiona ver la multitud que se arremolina ante la salida de los pasos. El silencio que en momentos importantes se deja oír. El canto de los pájaros, el olor de las flores y sobre todo la música que rodea y envuelve el ambiente tan único.  La música de la Semana Santa es de las más emocionantes que he sentido, ya sean las marchas procesionales o las saetas tan increíblemente profundas.
En Cataluña, la presencia de la emigración andaluza ha dejado consigo un buen número de procesiones y actos relacionados con la Semana Santa. Personalmente, he disfrutado mucho de momentos en L’Hospitalet y su cofradía de los 15 + 1, donde, cuentan las crónicas, un grupo de amigos de Osuna, en medio de una fiesta matinal, se propusieron fundar la cofradía, algo que  con el paso de los años se ha consolidado, siendo la más multitudinaria de Cataluña. La Madrugá la he vivido en varias ocasiones en Sant Vicenç dels Horts, donde la Virgen de la Soledad y el Cristo de la Salud cuentan con una cofradía originaria de los pueblos de Jaén y donde, año tras año, primeras firmas del flamenco se dan cita en sus calles. Fue precisamente con motivo del pregón de esta Semana Santa, donde pude admirar el cante de Manuel Cuevas y su voz tan acoplada a la saeta más genuina.
Las procesiones de Barcelona ciudad tienen también la esencia de la emigración andaluza, con pasos de la Macarena o de la Virgen de las Angustias, las cuales recorren las calles más auténticas del centro de la metrópoli. Son las famosas Ramblas y La Catedral las partes más emblemáticas del vía crucis del Viernes Santo.
Espero que el año que viene la Semana Santa nos traiga de nuevo todo su esplendor cultural y gastronómico y que podamos disfrutar de la entrada de la primavera con nuestras familias y amigos, como manda la tradición. Ojalá tenga la oportunidad de acercarme a Sevilla o a Osuna y vivir de cerca todo lo especial que tiene esta fiesta en lugares tan especiales y simbólicos, en lo personal y en lo colectivo. Esperaremos pacientemente a que llegue 2021 y dejemos atrás este momento tan angustioso.
No me quiero despedir sin dedicarles mi recuerdo más afectuoso para quienes han padecido el golpe del Covid-19 y para las familias que han sufrido la pérdida de algún ser querido.
Les dejo una breve reflexión de Gaelia  sobre las adicciones y la autodestrucción, muy oportuna en estos tiempos de tribulaciones víricas.
Juan Zamora Bermudo

HACIA LAS TINIEBLAS

Nuestra amistad ha llegado al punto de la absorción, de la falta de voluntad. Hago lo que ella quiera, sin pedirle nada a cambio. Y no necesito rogárselo porque me lo da todo. Porque me lleva hacia lo salvaje. Porque me ha atrapado en su espesa tela de insecto venenoso y me ha inoculado su flujo amoroso. Porque cuando me chupa la sangre, me siento bajando a las  tinieblas de las que no puedo escapar y cuando todo acaba, me propongo que esa será la última vez que lo haga. Quiero resistir y huir de este lugar inmundo  clavado en un sótano lleno de ratas y cucarachas. Esta amistad no me conviene, aunque me apasione. Será porque soy un hombre casado o porque la enfermedad que me ha contagiado me recome el hígado, los riñones y no puedo con los temblores, con los sudores. Y pasan las horas y la echo de menos. Su voz, su risa, su pelo, su inteligencia y todo lo que me susurra me vuelven loco. No hice caso a quienes advirtieron que ir más allá era un suicidio, una locura. Y fui más allá y ahora mataría por un susurro, por una dosis.
© Gaelia 2016 


https://www.elpespunte.es/desde-calle-la-procesion-va-dentro/

lunes, 6 de abril de 2020

HÉROES EN PANTUFLAS


No conservo muchas fotos de mi padre. Apenas una docena y todas de mayor. Fue un niño de la posguerra, hijo de viuda y con hambre a todas horas. En aquellos años no había posibles para retratos, lápices para el colegio o zapatos de temporada. Creció con sus cabras, su campo y los comedores sociales de la Acción Católica.  Se casó con mi madre y estuvieron juntos toda la vida, hasta que ella nos dejó inesperadamente en 2017. Él se quedó sin guía, sin timón y perdido como cuando era niño.

Después de un tiempo y visto que la salud se le estaba acabando, mi padre se fue a vivir a una residencia de ancianos a pocos metros de mi casa. Gracias a eso,  puedo visitarlo a diario, seguir su vida, sus rutinas y, sobre todo, estar cerca de él. Hacía años que no lo veía reír como lo hace ahora. Basta una vieja anécdota, un chiste, una vivencia nueva para que enseguida le encuentre, como buen sevillano, un lado cómico.

Con el coronavirus y su confinamiento, me ha asaltado el terror al ver cómo las residencias de mayores se han convertido en ratoneras, donde mueren a diario cientos de personas indefensas y donde se han vivido escenas terribles. El corazón se para al saber que mi padre está en una de ellas y no podemos hacer nada más que hablar con él por su móvil y saber que se encuentra bien. A pesar de su edad y sus dificultades, ha sabido manejarse con el móvil y eso nos está sirviendo para sentirnos un poco más cerca. Después de tantos días de encierro, su corazón se ha quejado y no hubo más alternativa que derivarlo a las urgencias del hospital comarcal. Sentí que perdía a mi padre. Estar cerca de tantos infectados por el virus era demasiado peligroso para una persona de ochenta y cuatro años. Me temía lo peor.

Mi padre volvió a la residencia en el mismo día en que fue derivado al hospital. Confinado en una habitación solo, por si traía el virus en su cuerpo, nadie puede acercarse a él. Mi padre resiste tanta dificultad porque sigue siendo aquel niño que apenas tuvo para retratos, lápices para el colegio o zapatos de temporada. Aquellos años duros templaron su carácter y ahora hace frente a la pandemia con un cuerpo dolorido y mucho humor. Mi padre es mi héroe y quiero seguir la estela que ha dejado en este mundo.

Los siento, les dejo. Me llama mi padre al móvil.

© Gaelia 2020

sábado, 28 de marzo de 2020

DESDE LA CUARENTENA DEL CORONAVIRUS

Carta publicada en El Periódico el 28/03/2020

El virus nos ha traído situaciones heroicas, de unión fraternal, de emociones antes nunca vividas por la inmensa mayoría. No sé cómo explicar lo que siento cuando desde la empresa donde trabajo nos dicen que nos van a cuidar, que nadie va a verse afectado por la crisis, que harán lo imposible por poner a nuestro alcance tests rápidos, si la Administración no puede proporcionarlos, que tenemos la línea abierta con el servicio médico y psicológico de la empresa, que la nómina de marzo la adelantan para que podamos cobrar un par de días antes, que garantizan el teletrabajo a la inmensa mayoría de nosotros, que tenemos un canal de Youtube para hacer clase de estiramientos y ejercicios de refuerzo después de la jornada laboral en casa.

En fin, jamás pensé que la empresa donde llevo más de 25 años evolucionara así y llegara a creer tanto en sus empleados. Sé que habrá cuestiones donde no haya estado a la altura y que quizás pudo haber hecho más, pero ahora permítanme que les diga que se merece un aplauso. Entre las muchas cosas que recordaré siempre de esta cuarentena, es que Zurich Seguros nos ayudó a seguir viviendo.
https://www.elperiodico.com/es/entre-todos/participacion/en-la-empresa-donde-trabajo-nos-han-dicho-que-nos-van-a-cuidar-199293

sábado, 8 de febrero de 2020

EL PESPUNTE OSUNA - DESDE MI CALLE - EL IRLANDÉS

Hace unas semanas dediqué más de dos horas de mi fin de semana en ver esta excepcional película. Una cinta de Martin Scorsese que nos muestra, una vez más, la vida y milagros de un soldado mafioso (Robert de Niro) que llega a codearse con lo más granado de la Cosa Nostra, como Russell Bufallino (JosePesci) o el mítico Jimmy Hoffa (Al Pacino), entro otros muchos. Diría que Scorsese tiene una fascinación incorregible por todo lo que rodea a las actividades de la mafia y de su implicación en la vida cotidiana de la economía y la sociedad americanas. La emigración italiana durante el siglo XIX y principios del XX llevó consigo esa parte oscura de la Sicilia profunda, la que organiza el submundo del que se sabe más bien poco, porque como se suele decir, la mafia no existe. Es cierto que pasados los años y tras algunos cadáveres despanzurrados sobre el asfalto, se conocen los detalles de los negocios que se hacían antaño. El Irlandés me deja una extraña sensación entre admiración por aquellos canallas despiadados que cruzaron el Atlántico y puro desprecio hacia esa forma de vida de quienes no tienen pudor por asesinar, robar o extorsionar, si con ello se llevan una buena pasta. En este caso, el protagonista se ve abocado a introducirse en ese mundo sórdido por razones que no desvelaré por si quieren Uds. ver la película. La vida en ocasiones es caprichosa y te abre algunas puertas a las que no has llamado nunca y sin embargo te cierra otras en las que has degastado los nudillos de tanto llamar. Y lo que nos refleja la película es que cuando cruzas algunas puertas, ya no hay posibilidad de volver sobre tus pasos a menos que te juegues el pellejo. Es una huida hacia adelante en la que pierdes el control sobre los haces o no haces, sobre lo que quieres o no quieres. Es una ciénaga de la que en raras ocasiones sales vivo.

La historia de Estados Unidos está llena de personajes como los que nos muestra El Irlandés y solamente hay que tener el sentido mafioso desarrollado para percibir la sombra de la Cosa Nostra en muchas de las noticias que llegan desde ese inmenso país.

Gaelia nos regala un micorrelato en el que nos habla de las ciénagas de nuestras vidas y de las cosas que deseamos pero no se nos dan. ¿Las cogemos sin más como si fuéramos soldados de la Cosa Nostra?

¡Salud y letras!

Juan Zamora Bermudo

https://www.elpespunte.es/desde-calle-irlandes/



 

SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...