domingo, 20 de marzo de 2016

UN INSTANTE DE LA SEMANA SANTA 2016 EN BARCELONA

La Semana Santa en Barcelona no es comparable con la que se vive en otros lugares, pero poco a poco va tomando cierto nivel. Los pasos, el nivel artístico de las agrupaciones musicales y los artistas que visitan esta tierra, hacen que las procesiones y los actos cada año se superen en calidad. Entre las distintas procesiones que tienen lugar en Cataluña, brillan las de Barcelona, Hospitalet, Sant Vicente dels Horts y alguna más, en donde la impronta andaluza las hace diferentes. El sábado 19 fuimos al teatro La Vicentina de San Vicente a ver el acto en el que la Banda de Música Ciudad de las Rosas, dirigida por el maestro de Guadix Antonio Ramírez,  nos iba a ofrecer unas marchas procesionales en donde íbamos a disfrutar de momentos emocionantes. Al acto también asistiría algún cantaor que realzaría el mismo y nos llegaría con sus saetas. Hay que decir que a la Semana Santa de San Vicente acuden siempre voces extraordinarias y eso hace que esté entre las mejores de Barcelona. En esta ocasión el maestro de ceremonias anunció la presencia de uno de los mejores cantaores de saetas, un artista flamenco de los pies a la cabeza; de los más galardonados en el mundo flamenco. Sin saberlo y sin esperarlo, Manuel Cuevas nos acompañó en el teatro La Vicentina y nos regaló tres temas impresionantes, que nos encogieron el corazón y nos dejaron si aire. No había tenido la oportunidad de escuchar a Manuel antes de este sábado y puedo afirmar que esta Semana Santa de 2016 será para mi recordada por la presencia de Manuel en Barcelona. Manuel Cuevas es un hombre que lleva el nombre de Osuna con mucho orgullo, presume de sus origenes por donde quiera que va y que como artista está llamado a ser un referente del flamenco del siglo XXI.

Gaelia 2016




martes, 23 de febrero de 2016

LIDERES DE NADA


Me ha contado un amigo muy conocido por el gran público, que a lo largo de nuestra vida profesional todos pasamos a formar parte de equipos de trabajo distintos: equilibrados, de alto rendimiento, altamente cualificados, desestructurados, de bajo rendimiento, destructivos. Siempre que mi amigo entra a formar parte de un equipo de gente dispuesta a dejarse parte de su vida en una obra, se acerca a quienes más le pueden aportar,  no tan solo en el aspecto profesional, sino también en el personal y aprender de quienes tienen cosas interesantes que compartir. Espera que esa persona que más le puede aportar sea su superior jerárquico, su director de obra o incluso su productor. Siempre espera mi amigo que su Jefe/a le transmita algo, le añada un suplemento de templanza, de astucia, habilidad para alcanzar el objetivo propuesto, capacidad de comunicar, capacidad de establecer estrategias y visión de futuro en todos los plazos posibles. En ocasiones llegar a un lugar donde el líder se caracteriza por contar con un sinfín de cualidades, hacen que tu desarrollo personal y profesional se eleve exponencialmente. En ocasiones ha llegado a un equipo del tipo “páramo”, donde solamente crece la mala hierba y donde el equipo es el fiel reflejo de la personalidad del Jefe/a. Los problemas personales de esa persona, sus carencias, su falta de empatía hacia los componentes de su equipo, se traslada al ambiente que reina en el equipo y lo hace insufrible. Hoy día los modernos lo llaman ambiente tóxico, aunque a mi amigo le gusta llamarlo ambiente coñazo, cabrón u otras lindezas que todos aprendimos en las calles de nuestros pueblos o barrios. Si alguien como ese Jefe/a entra en tu vida profesional, mi amigo recomienda hacer todo lo posible para que sea ascendido y que otros se traguen el sapo, a poder ser que se lo trague quien lo ha promovido o quien lo sustenta y quien lo patrocina. Mientras eso no llega, mucho temple, inteligencia y llegado el momento, algún dardo envenenado para que se le aplaque la amargura.

Gaelia 2016 





domingo, 10 de enero de 2016

LA BARCELONA NEGRA



Debo reconocer mi ignorancia y confesar que estas navidades he descubierto a un viejo escritor que desde estos momentos formará parte de lo más preciado de mis anaqueles. La novela llegó a mis manos por equivocación, sin quererlo y sin saberlo. Diría que estaba esperando a que llegara a la papelería de la calle Aribau con Laforja, e hizo que la señora que me despachó, me la ofreciera sin yo pedirlo. Su precio era escaso, aunque después de leerla he entendido que su valor es inmenso. Admito que no sabía quién era su autor, sin embargo a Silver Kane lo había leído cuando era un chiquillo y por casa de mis padres rodaban  aquellas novelitas de vaqueros, compradas algún domingo en el mercadillo del Torrente Gornal. Empecé la lectura sin mucha convicción, suponiendo que no iba a llegar a la página diez. Sin quererlo, me leí unas cincuenta páginas de una vez, cosa rara en mí, por otra parte. Quedé abstraído por el universo que transmitía la obra. Una Novela de Barrio me transportó a los paisajes y ambientes de mi infancia, como lo había hecho antes Rabos de Lagartija o el Embrujo de Shangai, ambas de Juan Marsé. Paisajes y personajes descritos de forma magistral, por un artista de oficio, aunque con poco éxito editorial en nuestro país. Me fascinó y tuve la necesidad de conocer algo más del artista, de su vida, del resto de su obra, de su paso por el mundo. Localicé una deliciosa entrevista que Fernando Sánchez Dragó le hizo en 2002, en su programa Negro sobre Blanco y que está disponible en Youtube. La vi del tirón y me identifiqué con cuanto nos explicaba y narraba este inmenso autor barcelonés llamado D. Francisco González Ledesma, que llegó al final de su vida en marzo de 2015. Paco González Ledesma se fue de este mundo con un premio Planeta, una gigantesca obra publicada y con una legión de seguidores en Francia. Debo reconocer mi ignorancia, pero confesar que es un inmenso placer remediarla descubriendo a un obrero de las letras, a un genio llamado Francisco González Ledesma.

Gaelia 2015


SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...