sábado, 16 de mayo de 2015

CUALQUIER LINEA DE METRO






Bajo al subterráneo de una ciudad europea cualquiera. Me muevo entre la riada de gentes que acuden a algún lugar desconocido. Siempre corremos, porque la multitud te invita a ir más rápida, debes adelantar a quienes se interponen en tu paso, debes conocer adónde te lleva ese pasillo o qué línea de deja más cerca de la parada del autobús que te lleva al lugar más próximo de tu trabajo, estudio o el paraíso soñado. Nos movemos por instinto de supervivencia y en el subsuelo es donde mejor se comprende esta forma de proceder, mientras quienes acuden por la superficie no perciben la necesidad de sobrevivir de quienes usamos el metro. Curiosamente, la mayoría de personas que nos estrujamos en los andenes o en interior de los vagones, somos mujeres porque somos nosotras quienes tenemos más impedimentos para sobrellevar esta existencia. Varones de más de 40 años apenas hay en las tripas de ciudad y me pregunto ¿dónde están ellos?, ¿acaso están en el olimpo de sus vidas? ¿o es el ego el que les condiciona para ir en colectivo?. En esto el ser humano es igual, a pesar de que un día puedo estar en París, otro día en Barcelona o en Londres. El machismo también es percibido en este orden de las cosas. Espero que el hombre se vaya incorporando a la vida que nos ha tocado vivir, en el subterráneo de una ciudad europea cualquiera.


Gaelia 2015

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Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...