Le entregué los paquetes de
legumbres y arroz a los voluntarios/as que estaban en la puerta de Lidl, invitándonos
a participar en la campaña de recogida de alimentos destinada a quienes más lo
necesitan. Era viernes por la tarde y los contenedores ya estaban bastante
llenos de todo cuanto la gente es capaz de ceder. Seguramente muchos de los que
han contribuido en la campaña tienen
serias dificultades para llegar a fin de mes, y sin embargo suelen ser quienes
más se prestan a echar una mano a quienes atraviesan por el túnel de la nada.
Salí de la tienda y me pregunté cómo contribuyen las cadenas de
supermercados con la campaña. Ellos tienen un importante incremento de
facturación gracias a ella y, por otra parte, su aportación no llega a ser conocida
por el gran público. ¿Acaso les sirve nuestra solidaridad para mejorar su
cuenta de resultados, sin que devuelvan a la sociedad parte de lo que ella les da?. Deberíamos
saber en qué medida nuestro esfuerzo para paliar esta indignante crisis, se pierde
en el limbo de los burócratas. ¿Alguien nos lo podría decir?
Gaelia 2016





