martes, 23 de febrero de 2016

LIDERES DE NADA


Me ha contado un amigo muy conocido por el gran público, que a lo largo de nuestra vida profesional todos pasamos a formar parte de equipos de trabajo distintos: equilibrados, de alto rendimiento, altamente cualificados, desestructurados, de bajo rendimiento, destructivos. Siempre que mi amigo entra a formar parte de un equipo de gente dispuesta a dejarse parte de su vida en una obra, se acerca a quienes más le pueden aportar,  no tan solo en el aspecto profesional, sino también en el personal y aprender de quienes tienen cosas interesantes que compartir. Espera que esa persona que más le puede aportar sea su superior jerárquico, su director de obra o incluso su productor. Siempre espera mi amigo que su Jefe/a le transmita algo, le añada un suplemento de templanza, de astucia, habilidad para alcanzar el objetivo propuesto, capacidad de comunicar, capacidad de establecer estrategias y visión de futuro en todos los plazos posibles. En ocasiones llegar a un lugar donde el líder se caracteriza por contar con un sinfín de cualidades, hacen que tu desarrollo personal y profesional se eleve exponencialmente. En ocasiones ha llegado a un equipo del tipo “páramo”, donde solamente crece la mala hierba y donde el equipo es el fiel reflejo de la personalidad del Jefe/a. Los problemas personales de esa persona, sus carencias, su falta de empatía hacia los componentes de su equipo, se traslada al ambiente que reina en el equipo y lo hace insufrible. Hoy día los modernos lo llaman ambiente tóxico, aunque a mi amigo le gusta llamarlo ambiente coñazo, cabrón u otras lindezas que todos aprendimos en las calles de nuestros pueblos o barrios. Si alguien como ese Jefe/a entra en tu vida profesional, mi amigo recomienda hacer todo lo posible para que sea ascendido y que otros se traguen el sapo, a poder ser que se lo trague quien lo ha promovido o quien lo sustenta y quien lo patrocina. Mientras eso no llega, mucho temple, inteligencia y llegado el momento, algún dardo envenenado para que se le aplaque la amargura.

Gaelia 2016 





domingo, 10 de enero de 2016

LA BARCELONA NEGRA



Debo reconocer mi ignorancia y confesar que estas navidades he descubierto a un viejo escritor que desde estos momentos formará parte de lo más preciado de mis anaqueles. La novela llegó a mis manos por equivocación, sin quererlo y sin saberlo. Diría que estaba esperando a que llegara a la papelería de la calle Aribau con Laforja, e hizo que la señora que me despachó, me la ofreciera sin yo pedirlo. Su precio era escaso, aunque después de leerla he entendido que su valor es inmenso. Admito que no sabía quién era su autor, sin embargo a Silver Kane lo había leído cuando era un chiquillo y por casa de mis padres rodaban  aquellas novelitas de vaqueros, compradas algún domingo en el mercadillo del Torrente Gornal. Empecé la lectura sin mucha convicción, suponiendo que no iba a llegar a la página diez. Sin quererlo, me leí unas cincuenta páginas de una vez, cosa rara en mí, por otra parte. Quedé abstraído por el universo que transmitía la obra. Una Novela de Barrio me transportó a los paisajes y ambientes de mi infancia, como lo había hecho antes Rabos de Lagartija o el Embrujo de Shangai, ambas de Juan Marsé. Paisajes y personajes descritos de forma magistral, por un artista de oficio, aunque con poco éxito editorial en nuestro país. Me fascinó y tuve la necesidad de conocer algo más del artista, de su vida, del resto de su obra, de su paso por el mundo. Localicé una deliciosa entrevista que Fernando Sánchez Dragó le hizo en 2002, en su programa Negro sobre Blanco y que está disponible en Youtube. La vi del tirón y me identifiqué con cuanto nos explicaba y narraba este inmenso autor barcelonés llamado D. Francisco González Ledesma, que llegó al final de su vida en marzo de 2015. Paco González Ledesma se fue de este mundo con un premio Planeta, una gigantesca obra publicada y con una legión de seguidores en Francia. Debo reconocer mi ignorancia, pero confesar que es un inmenso placer remediarla descubriendo a un obrero de las letras, a un genio llamado Francisco González Ledesma.

Gaelia 2015


domingo, 6 de diciembre de 2015

BLANCA Y DULCE NAVIDAD



Hoy es uno de esos días en que he tenido la percepción de que ha empezado la Navidad en mi vida. Espinelves se ha convertido en la peregrinación de moda de aquellos que buscan un arbolito para adornar el salón de casa. Además del arbolito, te llevas una caravana kilométrica, una aglomeración mareante de seres buscando la esencia perdida de la niñez, una legión de niños llorando porque les asfixia el ambiente y el estómago vacío por no haber podido comer en alguno de los restaurantes del lugar. Todo se ha masificado por el poder televisivo, por la inercia de las masas faltas de criterio. Ahora se acercan los días en los que acudes a los centros comerciales para hacer todo aquello que está escrito en la los mandamientos de la sociedad de consumo: Comprar entre miles de personas que intentan hacer lo mismo que tú en Zara. Guardar colas interminables para pagar, entre medio de miles de niños corriendo por el Decathlon. Discutir con tu pareja sobre el restaurante elegido para ir a comer con tu familia, porque a ella no le gustó el del año pasado. Discutir con tu pareja sobre el restaurante que ha elegido para ir a comer con su familia, porque a ti no te gustó el del año pasado. Advertir a los tuyos de que no hablen sobre lo mismo  que el año pasado en la comida familiar, porque saltaron chispas y quieres comerte los langostinos sin sobresaltos. Comerte las uvas en las urgencias de Sant Joan de Deu porque alguno de tus hijos o sobrinos se ha descalabrado en el parque, mientras tú te afanabas en la cocina con esa pierna de cordero que nunca  acaba de salir como tú quieres y así agasajar a la familia que viene a cenar a casa. Finalmente llegará la noche de Reyes que será la más fría de todo el invierno y tendrás que aguantar hasta las diez o las once de la noche en la cola para que tu hijo entregue la carta al Paje Real. Tu familia, mientras tanto, estará a resguardo en un bar cercano, tomando algo caliente, entre medio de una turba cabreada porque nadie les atiende. No sé por qué, pero siempre hay un cuñado que no puede ir a la cabalgata y tienes que contentar tú a la sobrinita y que también entregue ella su carta. Esta es la Navidad tal como la veo en mi cuarentena; acaba de empezar y ya estoy deseando navegar en la tranquila cuesta de Enero. ¡Vivir para entenderlo!

Gaelia 2015


SUEÑOS DE UNA NOCHE DE SAN JUAN

Me he levantado leyendo la columna de D. Manuel Vicent que publica hoy EL PAIS . ( https://elpais.com/opinion/2025-06-22/noche-de-san-juan-...